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Angeal, joven entusiasta, cazador con arco, protagonista de la historia junto con Sansfear, su amigo. Viene de una familia humilde que se emplaza en Llaüt, una aldea pesquera situada en la costa noroeste de Rethah. Dicha aldea, es conocida por el comercio casi en exclusividad que tiene con los Ithi, en una relación de cordialidad entre ambas razas.

Vivía junto a sus padres, siendo su madre de raza Se’irim y su padre de raza Quida, una raza casi extinta por una catástrofe natural que tuvo lugar en sus tierras muchas generaciones atrás. Su padre era de los pocos que quedaban en Rahaylimu, recorrió el territorio hasta que fue aceptado en Llaüt, donde se enamoró y con quien tuvo a Angeal, de apariencia Se’irim, pero el espíritu y poder arcano interior de los Quida.

No obstante, a pesar de ser aceptado y querido en la aldea, su padre sufría el acoso de muchos bandidos y piratas procedentes de otras regiones de Rahaylimu, que buscaban en su especie su exótica cabeza, con el único afán de lucrarse. Era tal el acoso, que decidió convertirse en el protector de la aldea, dejando de lado sus costumbres pesqueras para defenderse y proteger a su familia y a quienes le habían dado todo.

Su madre, sanadora, inquieta e impulsiva, todo lo contrario que el padre, que era calmado y paciente. Angeal, por su lado admiraba la habilidad de combate de su padre, a pesar de que todos en Llaüt querían inculcarle la tradición pesquera, él tenía entre ceja y ceja la idea de ser cazador y ayudar a la gente, como hacía su padre, quien le regalo un viejo arco suyo para que se entrenará y practicase, cosa que hacía con esmero cada vez que salía con su madre a recolectar plantas, raíces y otros materiales para sus pócimas, en carácter había salido a su madre, y tenía la necesidad empírica de salir y explorar, además de esa impulsividad a la hora de hacer las cosas.

Un día se personaron en la aldea una de las bandas piratas más peligrosas y pobladas, con criaturas de gran poder a su servicio. Vinieron en busca de su padre, este les combatió con fiereza, y a pesar de ser superiores en número, les hizo frente, pero en un descuido, capturaron a su amada, su madre, a quien usaron para obligarle a deponer las armas. Sin más opción obedeció, pero la intención de aquellos piratas no era capturarlo con vida, arrebatándoles la vida a ambos a sangre fría, de hecho, habrían acabado también con Angeal de saber de su existencia, pero uno de los aldeanos lo ocultó. Se llevaron ambos cuerpos y  saquearon la aldea.

Dolido y desolado decidió abandonar Llaüt, se hizo con el arco de su padre y emprendió el viaje, entrenándose y preparándose, con el único objetivo de combatir a todo aquel que decidiese llevar el mal y el dolor a cualquier ser vivo de Rahaylimu. Poco a poco, fue convirtiéndose en un arquero excepcional, con gran agilidad, habilidad y destreza, la mezcolanza de ambas razas en su sangre, le facilitaron el aprendizaje singularmente. Ayudaba y cazaba cualquier amenaza, a pesar de su prematura edad, con la ayuda de su arco. Llevando siempre consigo el colgante que le regaló su padre, el cual pasaba de generación en generación, una garra que perteneció a un antepasado Quida, un gran maestro que llego a dominar la magia polimórfica a la perfección. De su madre no pudo obtener más que su recuerdo, y su aprendizaje básico en hierbas medicinales,  con el que pudo sanarse, y el que le valió extrañamente, para no confiar en ningún sanador más.

Pasado largo tiempo, llego a sus oídos la noticia de la organización del torneo de Rialtor, en el que se combatía para ganar el prestigio de mejor guerrero o mago de la región, así que sin pensarlo dos veces, partió a inscribirse, combatiendo contra decenas de contrincantes, saliendo vencedor en todos, hasta llegar a la gran final, en la que se enfrentó a un mago elemental llamado Sansfear, no obstante, y a pesar del duro combate, Angeal cayó vencido. Tras aquello, entendió que le quedaba mucho por aprender y mejorar si quería cumplir su promesa de ayudar en todo el mundo, con lo que se preparó, y decidido a salir en busca de nuevas aventuras en solitario, pero ya casi en las afueras de Rialtor, se topó con Sansfear y tras hablar largo y tendido con él, ambos observaron que tenían muchas cosas en común y que ambos buscaban mejorar, aprender y ayudar, con lo que decidieron partir juntos, hasta el día de hoy, que siguen viajando, sin saber que les espera la mayor de sus aventuras, en la que la seguridad de Rahaylimu dependerá de su voluntad y su habilidad.

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